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Tendressa...
En esta sociedad donde la agresividad se ha convertido casi prácticamente en
una forma de conducta, hablar de estos valores parece que produce verguenza.
Hemos montado una sociedad en la que las palabras que prevalecen son
palabras que en realidad mediocres y faltas de sentido para la realización
del ser humano. Imaginar que el ser humano puede ser feliz utilizando
palabras como productividad, competitividad, éxito, triunfo,etc., cuando
todos sabemos que es mentira, todos sabemos que es mentira pero lo aceptamos
porque el sistema nos impone un porcentaje económico y si no lo hacemos
estamos condenados y entonces el ser humano hace como si... Pero cuando se
mira profundamente en el espejo sabe perfectamente que estas palabras no le
aportan en absoluto ni un brillo de felicidad. Que las palabras que de
verdad valen son palabras que hoy están olvidadas, que van contracorriente
cultural, contracorriente de modas: palabras como ternura, generosidad,
bondad. El día que le preguntemos a un niño qué querrás ser de mayor diga:
"una buena persona", seguramente la sociedad que soñamos estará mucho más
cerca.
Todos sabemos que estas son las palabras importantes, y lo sabemos por que
cuando las sentimos y las practicamos el corazón se "enciende" y la palabra
humanismo toma sentido de verdad. Lo sabemos perfectamente y buscamos
referencias y no las hallamos, y finalmente las aprendemos demasiado tarde y
casi siempre mal. Por eso cuando creé esta canción pensé "puede ser que sea
lerda pero quizás hasta revolucionaria de tan lerda", por eso la dedico a
gente que también lo es y cuyo humanismo nos da una lección: a Médicos sin
Fronteras y a tanta gente como ellos...
Lluis Llach ultimo concerto Verges 2007
Es largo el camino que voy dejando atrás
pero me quiero ligero de su equipaje,
que de nada me sirven tantos azares,
ni los viejos caminos ni el azul del mar,
si en su interior no siento como late, late
el frágil arte de la ternura...
De tu amor lo espero todo y tanto espero
que con él escribo un canto para mi atardecer,
amo el ansia de tus ojos,
el impúdico arco de tu cuerpo desnudo,
pero, amor, te quiero todavía más y siempre, más aún
sabiéndote esclavo de la ternura...
Del dulce latido de la ternura
que espera...
la ternura
que exalta...
la ternura
que nos cura cuando atemoriza la soledad
El mundo que vivo no lo siento mío a menudo
y conozco los porqués de una revuelta:
miseria y guerra, hambre y muerte,
fascismo y odio, rabia y miedo,
rechazo un mundo que llora estas penas, tanta pena,
pero de repente... llega... la ternura.
Ah, si no fuera por la ternura
que espera,
la ternura
que exalta,
la ternura
que nos cura cuando atemoriza la soledad.
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